Hoy una chica que conozco apenas de vista me dijo: «soñé con vos el otro día, fue horrible». Y luego explicó: «estaba en una terraza con todos mis mejores amigos y estabas vos, que no te conozco y yo no entendía por qué estabas, y de repente todos se cayeron y vos dijiste “uy, se cayeron” y después te caíste vos; estuve llamando a todos todo el día para ver si estaban bien, y ahora veo que estás bien vos, por lo menos decime tu nombre».
Buenos Aires, 22 de julio de 2003